Sitios encantadores
"Se dio cuenta, con creciente exactitud, de que la experiencia es un círculo en el que ningún momento puede ser aislado ni olvidado". - Cierra la última puerta, Truman Capote
De pronto se abre un plazo para novedosos comienzos y proyecto la no tan disparatada idea de iniciar a ser acá alguien que no quise (o no pude) ser en otros lugares. Pero más allá de este tentador pensamiento, adoro sencillamente el sentir sin tapujos y abandono la necesidad urgente de reafirmar quién soy, al menos por unos instantes. Corre la brisa costera sobre mi rostro, y se lleva la incertidumbre contenida durante meses. Abrazo una certeza reconfortante. A la distancia, el mar se funde con el cielo en un mismo azul intenso, y la noche mezcla lo que podría haber sido con lo que fue; las diferencias se desvanecen en el horizonte. Qué mágico el poder de un sitio para embriagar mis sentidos y envolverme y protegerme en el velo de su encanto. Imagino apasionantes historias, que desde hace un tiempo suenan en mi corazón y ansían hacerse oír.
Mi memoria evoca veranos pasados en esta ciudad balnearia, lugar cierto en mis recuerdos. Pero conozco otros, en recónditos sitios alrededor del globo que provocan sensaciones añejas, donde las historias se remontan siglos hacia atrás, y cuya gente particular y arquitectura característica son pruebas de ello. Descubro un mismo sentido cuando aun estando lejos de casa, me siento más cerca que nunca.
Ventanas con paisajes semejantes he encontrado en ciudades como Ámsterdam: tejados, cables de luz y tanques de agua recortan atardeceres siniguales. Dentro mío despierta la idéntica emoción de estar en una ciudad importante y la ansiedad de querer recorrer cada calle. Ahora, frente a mí, el mar baña la costa; al tiempo que del otro lado del océano los canales atraviesan la capital. Mismas impresiones; nuevo contento. Pienso en el sol ocultándose en la costa uruguaya, el viento acariciando mi piel, mis pies en el mar, sintiéndome inmensa. Luego en un día corriente en una playa del centro de Almería, rodeada de acentos extranjeros y embelesada oyendo el murmullo del Mediterráneo. Más lejanos en la memoria, hallo los paisajes de Cinque Terre, costa celeste y pueblos novelescos que años atrás dibujaron mis sueños y se grabaron en mi corazón.
¿Qué tienen aquellos lugares de mis recuerdos, tan ensalzados por el paso del tiempo? ¿Será que la felicidad que experimiento hoy no tiene comparación con la vivida en otros momentos? ¿Será que la felicidad de hoy no proviene del recuerdo, sino que la conozco en el presente, por primera vez?
🌼Valen